Los tatuajes de mis novelas

Escrito por Abril Camino - 14 febrero

Los tatuajes de mis novelas

Ay, los tatuajes... Lo que nos gustan y el juego que nos dan en las novelas. Como lectoras (hace unos años publiqué mi top de protas tatuados de la romántica) y como autoras. Yo juro que, salvo en contadas excepciones, no planifico los tatuajes de mis protagonistas antes de empezar a escribir, pero... la realidad me atropella. Tampoco tenía yo planeado tener siete tatuajes propios a estas alturas de la vida (y unos cuantos en proyecto), pero también ha ocurrido. La vida...

Hace poco me pedíais en stories de Instagram que hiciera una recopilación de los tatuajes de los personajes de mis novelas... y aquí me tenéis. Vuestros deseos son órdenes. ¿Lo más gracioso de todo? Que justamente voy a contaros todo sobre los tatuajes de mis protas... a tres semanas de publicar Imposible canción de amor, que es la única novela de mi vida en la que no hay ni un solo tatuaje. Sí, los milagros existen. Así que vamos allá con todos los demás:


Camden: la sangre y la tinta de su vida


Y tenía que empezar con él, por supuesto. Si hay una novela mía en la que los tatuajes son mucho más que un mero accesorio, esa es Sangre y tinta. Y Camden Reed es ese tatuador con una vida complicada y un amor infinito por su familia al que no nos importaría nada encontrarnos cuando vayamos a hacernos un tatuaje, ¿verdad?

Así es Cam en mi cabeza

Cuando me surgió en la cabeza la idea de esta novela, estaba yo obsesionada con el trabajo de Roxx, una artista de 2Spirit Tattoo, un estudio de San Francisco (sí, sigo a mil tatuadores en Instagram y me obsesiono por épocas con ellos). En este caso, es una experta en blackout y geométricos, y por eso también Camden lo es, porque su trabajo y el estudio de San Francisco en el que trabaja por épocas están inspirados en esos dos referentes reales.

Este es el estilo de los tatuajes que hace Camden (Foto: Roxx - 2Spirit Tattoo)

En Sangre y tinta (y en su spin off Mi hogar serás tú) aparecen muchos tatuajes. Los pájaros en el abdomen que tienen Camden y Matt. Ese «hope» en la nuca con el que Amanda se da esperanza. Un «Lux in tenebris» que marca el camino a seguir. La noche estrellada de Van Gogh en el brazo de Amanda. Nombres que lo significan todo: Jake, Matt, Cam, grabados en pieles que no los olvidarán nunca... ¿Lo más curioso de todo? Suelo copiarme los tatuajes de mis protagonistas para mí misma, pero de Sangre y tinta (aún) no me he llevado ninguno.

El tatuaje de una de mis escenas favoritas de Sangre y tinta


Logan: unas líneas que significan vida


El otro personaje que me viene de inmediato a la mente cuando pienso en tatuajes, es Logan, el protagonista de Mi mundo en tus ojos. Él tiene varios tatuajes, algunos de los que se arrepiente, otros que le gustan... pero hay uno especial. En su brazo izquierdo, justo por debajo del codo, se dibujan varias líneas. Negras, paralelas, rodeándole el brazo entero. Líneas que significan vida. Una por cada año. Si lo habéis leído, ya sabéis a qué me refiero. Si no lo habéis hecho... no os voy a hacer ese spoiler.

Más o menos así sería el tatuaje de Logan... ¡y me encanta! (incluso aunque no signifique nada)

Y Summer no tiene tatuajes al empezar la novela, pero eso cambia en un determinado momento... A Summer le presté yo el primer tatuaje que me hice, porque consideré que lo necesitaba. Que era un mensaje que parece muy básico (porque lo es), pero que a veces necesitas llevarlo grabado en la piel para que no se te olvide poner un pie delante de otro. Keep walking. Sigue caminando.

El tatuaje de Summer... y el mío

Libres, lindas y locas


A Summer le presté yo un tatuaje... y de Lucía lo cogí prestado yo. Ya os conté hace un par de años que «Libre, linda y loca» era una frase que significaba muchas cosas para mí. Un recuerdo de la adolescencia, un mensaje de lucha, el recuerdo de la novela que más me había costado sacar adelante en mi vida... Y por eso decidí tatuármelo un día de la Mujer de hace dos años.

Aquí aún estaba recién hecho y le faltaba asentar un poco la tinta, pero es que ¡no tengo otra foto!

En esta saga hay más tatuajes, claro. La partitura de Lucía en el costado de Diego o una brújula llena de color que Lucía se hace en Santiago de Compostela y que acabaré robándole (también) en cuanto le eche valor (que soy yo muy flojita para el dolor).

Más o menos así sería la brújula de Lucía (y probable futura mía)

Las aficiones (y los amores) a flor de piel


No creo que sea un secreto que muchos nos tatuamos frases o símbolos significativos de nuestras aficiones o grandes amores que queremos llevar para siempre en la piel. Yo también lo he hecho. Y uno de ellos se lo presté también a una de mis protagonistas (toda generosidad soy, oye). En concreto, a Holly, de Como te veo yo, que es tan fan de Harry Potter como yo misma y se hace el mismo tatuaje que tengo yo, y en el mismo lugar. Este:



Aunque todos sabemos que la mayor afición de Holly es Queen. Que eso es algo que las dos tenemos en común. Y que algún día caerá un tatuaje relacionado. Del de ella no os enteraréis, pero del mío... en cuanto me decida no creo que pueda dejar de enseñarlo al mundo.

Y un gran amor puede ser también un lugar. El mío (uno de los míos, en realidad) es un pueblo de Portugal del que hace un año y medio me tatué sus iniciales en la muñeca, junto a una ola de ese mar que me hipnotiza siempre que voy. Ese mismo lugar que me inspiró la que es hasta ahora mi última novela publicada, En una casa blanca a la orilla del mar. Y su prota, Mario, por supuesto, ha heredado ese mismo tatuaje mío (junto a unos cuantos más).


Y muchos más


Hay muchos más tatuajes en mis novelas y unos cuantos más en mi piel. Esa imagen de Central Park que Lennon (Te quise como si fuera posible) lleva en el brazo para no olvidar lo que dejó en Nueva York cuando tuvo que huir. O el «Imagine» que lleva en su talón en homenaje al músico que le dio nombre. Esa luna que en realidad es una «C» que Gonzalo se tatúa como regalo para Carmen en Pecado, penitencia y expiación. El árbol de Tyler y Annie en Como te veo yo. La «S» de Superman que acaba en varias partes del cuerpo de todos los hermanos Sullivan en una noche de borrachera en Las Vegas (justamente el lugar donde yo me tatué la ola de Mario; así de rara soy). Y todos los de Parker Sullivan, que, aunque a veces me olvido de él, fue el primer protagonista que me enamoró obsesionó y que, curiosamente, también era un chico lleno de tinta. ¿Qué tendrán...?

El «Imagine» de Lennon. De los dos Lennon.

Como os decía al principio, Imposible canción de amor es la única novela mía en la que no aparece ningún tatuaje. ¿Y sabéis lo más paradójico de todo? Que uno de los primeros tatuajes que me hice yo en mi vida sería perfecto para Ada, su protagonista. Un avioncito de papel y una palabra que habla de la necesidad de viajar por el mundo. Una palabra que me representa. Y a ella también. Así que, en el fondo, en mi cabeza yo me la imagino con esa palabra tatuada. En la piel o en el alma.


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