jueves, 22 de diciembre de 2016

Cuando un personaje se niega a irse de tu vida (y se convierte en tu próximo libro)

Cuando un personaje se niega a irse de tu vida (y se convierte en tu próximo libro)

Creo que todas las escritoras que conozco tienen sus personajes favoritos, de entre todos los que han escrito en algún momento de su vida. Yo también, claro. Suelo enamorarme un poco de cada uno de ellos durante ese proceso loco en que me cuelo en sus vidas y dejo que ellos se cuelen en la mía. Pero solo algunos te tocan la fibra hasta el infinito. Hacen que todo lo que tenías pensado para ellos vuele por los aires y cogen las riendas de su propia historia... y de la tuya. ¿Que quién me ha hecho esto a mí? Pues... Matthew Reed. Ahora os lo cuento.

El primer personaje mío del que me enamoré fue Parker Sullivan. Si habéis leído las historias de los Sullivan, habréis notado que tengo bastante debilidad por él, que fue el primero. Lo habréis notado en cómo se coló en las historias de sus hermanos porque... simplemente porque no podía dejar de pensar en él aunque estuviera escribiendo otras cosas.

Parker Sullivan
Mi Parker, uno de los poquísimos personajes de mi vida que tuvieron muso mientras escribía su historia

Cuando escribí Sangre y tinta, allá por el mes de mayo, me enamoré bastante de Camden, no os voy a engañar. Y en la trama estaba previsto que Cam tuviera un hermano, Matt, que aparecería de vez en cuando, como buen secundario. El caso es que, desde su primera intervención, Matt empezó a llenarlo todo. Antes de escribir una novela, suelo dedicar meses a obsesionarme con la historia, a trazar cada detalle y, cuando la paso al papel (al portátil, en este caso), no suele haber desvíos de la trama. Hasta que llega alguien como Matt y lo pone todo patas arriba. Y quien iba a ser solo un personaje secundario se convierte en el favorito de las lectoras (y de una servidora, claro).

El día que puse el punto final a Sangre y tinta no me dolió despedirme de Cam. Ni de Amanda. A quien iba a echar de menos de verdad era a Matt. Pero, si algo tuve muy claro en todo momento cuando la escribía, es que sería una novela autoconclusiva. Nada de series. Nada de sagas. Así que, cada vez que una lectora me pedía en GoodReads que escribiera la historia de Matt, yo me sentía muy orgullosa de que mi niño hubiera enamorado a tanta gente, pero contestaba que no, que la historia de Matt ya quedaba cerrada en el epílogo y que no había más que contar.

Matt Reed
Este chiquillo que me encontré en Pinterest cuando ya había acabado la
historia es lo más parecido al Matt de mi cabeza que me puedo imaginar

Solo que sí lo había. Y de eso me di cuenta un día que abrí un documento en blanco en el portátil y... Matt se echó a volar solo. Durante los tres últimos meses, he enviado la historia de Matt a los suscriptores de mi blog, dividida en tres entregas mensuales. Escribí unas 10 páginas en la primera entrega. Unas 15 en la segunda. Y, cuando me disponía a escribir la tercera parte (la que enviaré el próximo jueves)... Matt tomó las riendas. Ya no iba a escribir 10 o 15 páginas, no. De repente, Matt decidió que, en apenas unos días, escribiera unas 50 o 60.

Ahí va otra confesión: los últimos meses de mi vida los he dedicado obsesivamente a corregir, reescribir (a ratos) y editar una bilogía contemporánea que, en algún momento, verá la luz. La idea era que la primera parte saliera a mediados de enero, y la segunda parte un mes después aproximadamente. Tengo hasta portada (de las dos partes). Y sinopsis. Y de todo, vaya. Estaba casi casi para salir del horno. En diciembre le metería los toques finales y... ¡a Amazon!

Estas son más o menos mis pintas cuando se me mete una historia entre ceja y ceja

Pero no. Nada de eso ocurrió. La bilogía quedó en standby y toda mi vida empezó a girar en torno a Matt, que ya no solo quería tomar las riendas de su vida, sino también de la mía. Y decidió que la historia enviada por fascículos a mis suscriptores no era suficiente. Él quería su propio libro, con todas las de la ley. Con su versión en ebook. Con su versión en papel. Con sus 111 páginas, nada más y nada menos. Y con su portada. Esta:

Mi hogar serás tú

Y con su sinopsis. Esta:

Sinopsis de Mi hogar serás tú

Y con su fecha de lanzamiento. Dos semanitas quedan para que Matt salga a la venta. 5 de enero, la víspera de Reyes. Porque él ha sido mi mejor regalo de este año y necesitaba compartirlo con vosotros. Está ya disponible en preventa. Podéis reservarlo en este enlace y lo recibiréis en vuestro dispositivo el mismo día 5. Y, como no está la economía navideña para alegrías, costará solo 0,99 euros (gratis, como siempre, con Kindle Unlimited). Si lo preferís en papel, solo tenéis que buscarlo en Amazon y lo encontraréis por 7,99 (a partir del día 5).

Pues eso es lo que quería contaros hoy. Que Matt ha echado a volar. Y yo no me puedo alegrar más. Os dejo con el sorteo de la Lotería, que ya sabemos que el 22 de diciembre es lo que toca.

Un beso enorme (también de parte de Matt) (sí, estoy fatal de lo mío y lo sigo viendo como si fuera una persona real).


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