De novela negra, novela romántica, premios literarios, machismo y feminismo

Escrito por Abril Camino - 17 octubre

De novela negra, novela romántica, premios literarios, machismo y feminismo

Hace un par de días se concedió el Premio Planeta (y su finalista). Si no os habéis enterado, enhorabuena, porque yo tengo la sensación de que hace dos días que no se habla de otra cosa en medios y redes. Pero bueno, por si no os habéis enterado, Javier Cercas ha ganado el Premio Planeta y Manuel Vilas ha quedado finalista.


La verdad es que esto del Premio Planeta es una pasada. Es un certamen literario cuyos aspirantes se presentan con seudónimo secreto, para que los miembros del jurado no conozcan sus identidades reales. Pero, a las pocas horas de concederse, los medios de comunicación publican cómo fueron las negociaciones entre el ganador y la editorial para ficharlo e incluso las cifras planteadas. Locuritas del mundo literario, ¿verdad?


Pero hoy no he venido aquí a hablar de esto. Terra Alta, la novela premiada con el galardón mejor dotado económicamente de las letras españolas, es una novela negra. Y estoy segura de que estará bien escrita, porque Cercas es una garantía. Pero me llama la atención el género, no lo puedo evitar.

Porque hasta hace no mucho tiempo sería realmente difícil que una novela negra se llevara un premio de prestigio. No es solo que el Planeta sea reincidente en premiar este género (del que yo, personalmente, soy muy fan). Es que incluso el Princesa de Asturias de las Letras ha recaído recientemente en Fred Vargas, autora célebre del género.

Fred Vargas, premio Princesa de Asturias de las Letras 2018

Nada de esto es una crítica. Repito: me encanta la novela negra. Repito: Javier Cercas me parece un genio de las letras y lo mismo dicen de Vargas (aún no he tenido oportunidad de leerla, la verdad). Pero... ¿cuándo ha llegado esta oleada de prestigio a la novela negra, policíaca, thriller y similar?

Hasta hace no muchos años, había dos géneros en la narrativa que se miraban siempre con recelo: la novela negra y la romántica. Cuando yo estaba en la facultad, sería impensable ver a un profesor o un alumno cultureta de Filología con una novela de cualquiera de esos dos géneros en la mano. Y no soy tan vieja, vaya. Han pasado menos de veinte años y tenemos a los culturetas leyéndolas... y también premiándolas, recomendándolas y escribiéndolas. 

Lo voy a decir una vez más: me alegro.


Pero no puedo dejar de preguntarme... ¿y la romántica pa'cuándo? ¿Os imagináis una novela romántica ganando el Planeta? ¿Una autora con una trayectoria sólida en el género llevándose el Princesa de Asturias? No, yo tampoco. No creo que lo vean mis ojos, la verdad.

Y no puedo evitar preguntarme el porqué. Las razones objetivas y sólidas que podrían darme otros ya me las sé. Conozco a poca gente más crítica que yo con el género, en el que es indudable que hay más novelas que no cumplen unos estándares mínimos de calidad de las que sí lo hacen. Pero... ¿no es eso algo que ocurre en el mundo literario en general? ¿No hay mierda en la novela negra? Por Dios santo..., la hay vendiendo decenas de miles de ejemplares. Y no miro a nadie. Ejem.


Cuando hablo de novela romántica, además, como suelo hacer siempre, me refiero a una visión amplia del género. Hablo de historias de amor, sin más, sin etiquetas tan rígidas como las que se imponen a veces al género, desde dentro y desde fuera. Pero incluso prescindiendo de las etiquetas, no imagino una novela de género, cuyo tema principal sea una historia de amor romántico, adquiriendo ese prestigio que dan los premios, las reseñas en las secciones de Cultura de los medios y el reconocimiento cultureta

Y creo que es una cuestión de género. No de género literario, no. De género del otro. Que es una cuestión de machismo, vaya. Del sutil y difícil de detectar, que es ese que suele acabar con acusaciones de paranoia y de ver fantasmas donde no los hay.


Hace cincuenta años, las mujeres no leían sobre asesinatos y los hombres no leían sobre amor. Por lo tanto, la novela negra era un género eminentemente masculino (tanto en autores como en lectores) y la novela romántica, uno eminentemente femenino (tanto en autoras como en lectoras). Y como ocurre con todo lo que se convierte en un gueto... eran géneros sin prestigio. Con excepciones, sí, como todo, pero el panorama era más o menos así.

El tiempo ha pasado, la sociedad ha cambiado (afortunadamente) y ya nadie se plantea que la novela negra sea un género masculino. Somos muchas las lectoras que nos enganchamos al género; son muchas las autoras que lo escriben. Se ha convertido en un género literario neutro, por llamarlo de alguna manera.

Pero la romántica sigue siendo femenina. Ya todas hablamos directamente de «nuestras lectoras» porque dudo que el porcentaje de hombres que nos leen sea superior al 1 o el 2%. A todas (incluso a las que estamos muy metidas en el mundillo) se nos abrirían los ojos como platos si entramos en el metro y nos encontramos a un tío con una novela de Lisa Kleypas o Marian Keyes en la mano. Escribimos para el 50% de la sociedad. Es jodido asumirlo, pero es así.


Y no es jodido como autoras. Lo es como mujeres. Como personas que compartimos planeta con ese 50% de habitantes a los que les saldría un sarpullido antes de leer una historia de amor romántico. Esos que responden «es que no me gusta», sin haber leído nunca ni medio párrafo. Esos que aún las llaman «novelas para chicas».

Da una idea bastante precisa de lo podrida que está una sociedad que los hombres tengan ese miedo, reparo o prejuicio a leer sobre el amor. Da mucho que pensar que, en el caso de muchas, es a ellos a quienes amamos. Leed sobre amor, tíos, en serio, no se os van a diluir los testículos. ¡Lo prometemos!


Y bueno, intento tomármelo a broma, pero se me da regular. Porque mientras la mitad de la sociedad ignore lo que escribimos, la novela romántica (historias de amor o como la queráis llamar) jamás tendrá el prestigio que podría. Porque mientras el amor siga siendo una cuestión femenina, la sociedad no será igualitaria. Porque hasta las editoriales se inventan géneros nuevos cuando somos nosotras las que escribimos (un libro que narra la vida de un hombre es «ficción literaria»; uno que narra la vida de una mujer es «woman's fiction»; una novela de investigación criminal escrita y protagonizada por un hombre es novela negra; si la perspectiva es femenina, se inventan eso del grip-lit). 

Y ese no es el mundo literario en el que quiero publicar. Ni es el mundo real en el que quiero vivir. Así que tocará seguir luchando. Y escribiendo. Y leyendo. Y soltando de vez en cuando reflexiones por aquí, porque callarse nunca ha servido para nada. Gracias por leerme.

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8 comentarios

  1. Como “casi” siempre, totalmente de acuerdo contigo, Abril. Aunque a mi marido le he ido metiendo por los ojos el género romántico y ya lo disfruta. Será cuestión de enseñanza, supongo. Y de que pierdan los perjuicios que tienen. Siempre me da la risa cuando recuerdo sus palabras mientras yo le metía libros en la maleta para leer. “Por favor, fíjate que las portadas no sean muy explícitas, que me da vergüenza leerlos fuera de mi camarote”. Pues eso.
    Un saludo y encantada de leerte.

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    1. Pues sí, es una cuestión de ir acabando con los prejuicios :)
      Muchas gracias, Sonia.

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  2. Estoy totalmente de acuerdo contigo."Porque mientras el amor siga siendo una cuestión femenina, la sociedad no será igualitaria."

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  3. Totalmente de acuerdo. Considero que este año han hecho su pleno al 15 y es una lástima porque han perdido cualquier atisbo de credibilidad. Han 'robado' a Penguin el autor, correcto pero soporífero y, a la vez, han acabado de dotar de ideología el premio, lo que literariamente le ha dejado en un simple sorteo económico entre amigos. Por suerte, los lectores cada vez somos más críticos, prueba de ello es cómo pequeñas editoriales con proyectos creativos atrevidos y una mentalidad abierta (feminismo incluido) estan teniendo cada vez mejores resultados.

    Creo que autoras como tú que presentan personajes de todos los géneros, complejos y diversos (ups, o debo simplemente abreviar diciendo personajes reales) ayudan mucho. No es necesario segmentar tantísimo las lecturas, porqué etiquetarlo todo. ¿Qué busco en una novela? normalmente una historia y el amor, en todo su universo relacional siempre esta presente, incluso por ausencia, tanto en la novela de terror, como en la negra, las biografías, la ciencia ficción, ...

    Desde luego que debemos trabajar para cambiar el concepto mental de 'amor romántico', también para condenar al averno a esas novelas de portadas de hombres musculosos y mujeres con curvas que sólo triunfan después de ser salvadas por esos machos rudos y después se casan y tienen hijos (paso indispensable).

    Estamos en el camino, no desfallezcamos.

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    1. Pues yo también... totalmente de acuerdo con lo que dices. Muchas gracias por tus palabras. Seguiremos intentándolo :)

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