jueves, 23 de marzo de 2017

Los narradores en la novela romántica: ¿primera o tercera persona? ¿Presente o pasado?

Los narradores en la novela romántica: ¿primera o tercera persona? ¿Presente o pasado?

Hacía mucho que no me pasaba por aquí para hablar de cuestiones puramente literarias... y ya me iba apeteciendo. En las últimas semanas, he estado un poco desquiciada planteándome mi próximo proyecto, después de acabar una novela en la que me he dejado muchas emociones (os hablé de ella en esta entrada) y de la que espero daros más noticias en algún momento. La verdad es que siempre tengo varios proyectos en mente, pero esta vez me costó decidirme por uno en concreto. En realidad, tengo tres empezados, aunque al fin me he dado el empujón para dedicarle más tiempo a uno que a los otros dos. El caso es que, reflexionando un día sobre por qué me parecían proyectos tan diferentes entre sí y que me iban a suponer un trabajo y una implicación tan distinta... me di cuenta del quid de la cuestión: el narrador. Me explico:


En mi cabeza, uno de ellos es un new adult con narrador en primera persona y en presente. Los otros dos son una comedia y un dramón, contemporáneos y adultos ambos. En los dos, me imaginaba un narrador en primera persona también, pero en pasado. Y decidirme por una u otra opción de narradores fue lo que ha determinado con qué proyecto estoy ahora mismo entre manos (no, no os lo voy a desvelar... todavía).

Esta soy yo intentando decidir a qué proyecto me lanzo. Y así... horas.

Siempre me ha apasionado jugar con los narradores. Creo que he utilizado todos los típicos en las novelas que he publicado hasta ahora. Primera persona en pasado, en Pecado, penitencia y expiación. Primera persona en presente en Sangre y tinta, Mi hogar serás tú, los dos volúmenes de la saga Destino y en esa novela que está todavía inédita. Tercera persona en pasado en la serie de los Hermanos Sullivan y en pequeños fragmentos de mis otras novelas (los flashbacks, por ejemplo, casi siempre). Y le he dado muchísimas vueltas a qué me aporta, como escritora y como lectora, cada uno de ellos. 

La primera persona en presente es, para mí, el narrador por excelencia de la inmediatez. El lector se va enterando de lo que ocurre al mismo tiempo que el narrador, que al mismo tiempo es el protagonista. Es una especie de forma de que juguemos todos con las mismas cartas. La primera vez que la utilicé fue en Viajando hacia mi destino, y me costó un mundo ser capaz de escribir así. Como ya he comentado alguna vez, mi formación literaria es como muy académica (lo cual ha sido una traba casi más que una ventaja) y narrar en cualquier tiempo verbal distinto del pasado me parecía aberrante. Luego, una vez que me acostumbré a ella... me ha costado desengancharme. De hecho, en los fragmentos que he escrito en pasado en las últimas semanas, he tenido que hacer un cambio de chip terrible.


Mis novelas en primera persona presente
Mis novelas con narrador en primera persona y tiempo presente

Me gusta la primera persona en presente sobre todo para el new adult, no me preguntéis por qué. Supongo que porque, en mi opinión, es el subgénero de la romántica en el que más importa esa inmediatez que os decía antes. Aunque tampoco le hago ascos en la contemporánea adulta, por supuesto. Ejemplos de algunas de mis novelas favoritas escritas en primera persona y en presente son, por ejemplo: Valiente Vera, pequeña Sara o La lista de Oliva y La lista de Mario, de Neïra; Sigue lloviendo, de Alice Kellen o El juego de la araña, de Kate Danon.


Novelas en primera persona y presente

La primera persona en pasado, para mí, es perfecta para la reflexión. Esa es su gran ventaja, en mi opinión. Sí, puede que con ella se pierda algo de inmediatez, pero es una historia que cuentas en el futuro, cuando los hechos narrados ya han pasado y puedes contarlos en toda su extensión. Con sus causas, su desarrollo y sus consecuencias. En el presente, las consecuencias se nos escapan. Por eso me gusta tanto, porque permite la reflexión de quien narra y una cierta omnisciencia, al conocer lo que vino después, mientras que al lector se le da solo la información que queremos que tenga. ¿Se nota mucho que estoy deseando volver a escribir en pasado? Solo lo he hecho en Pecado, penitencia y expiación y os juro que no tengo ni idea de por qué lo dejé. 



Algunas de mis novelas favoritas de la contemporánea española están escritas en primera persona del pasado. Menciono solo españolas porque no consigo leer novelas traducidas y las lectoras de este blog me habéis reñido mucho por recomendar novelas que solo están disponibles en inglés. Algunas de mis favoritas de esta modalidad narrativa son las novelas de Elísabet Benavent, la primera parte de la saga Daniela (Fuimos un invierno), también de Neïra, la bilogía Antes de conocerme / Después de encontrarme, de Saray García o la serie Tú (Otra vez tú / Tal vez tú), de Alice Kellen.

Novelas en primera persona y pasado

La tercera persona es otra historia. La verdad es que conozco a mucha gente que está alineadísima con una u otra opción (tercera o primera) y que no soportan la otra. No es mi caso, la verdad. Ni siquiera veo tan exagerados algunos de los rasgos que se atribuyen a la diferencia entre escribir en primera o en tercera. Por ejemplo, yo escribí la serie de los Hermanos Sullivan en tercera persona y no tengo la sensación de que transmita menos que mis otros new adult (independientemente de que la historia guste más o menos, me refiero). Lo mismo me ocurre con la serie Volver a ti (33 razones para volver a verte y 23 otoños antes de ti), de Alice Kellen, que son posiblemente mis new adults favoritos escritos en España, que creo que transmiten los sentimientos a la perfección y que también están escritos en tercera persona. En adulta, Bitácora de nuestra luna de miel, de Érika Gael o A contrarreloj, de Laura Esparza, también me parecen buenos ejemplos de una tercera que no se deja ningún sentimiento por transmitir. Y, por supuesto, toda (o casi toda) la romántica histórica.



Estos son los tres narradores estrella de la novela romántica, aunque solo sea por frecuencia de uso. Me he encontrado algunas sorpresas últimamente, como la tercera persona en presente, que alguna vez (pocas) había leído en otros géneros, pero nunca en la romántica. Al menos, que yo recuerde. En tercera persona presente está escrita la última novela de Mayte Esteban, Entre puntos suspensivos. Reconozco que, cuando empecé a leerla, se me hizo raro. Tardé unas páginas en conectar, pero, cuando lo hice, me acabó encantando (no solo la novela, que ya sabía que me iba a gustar porque Mayte escribe de maravilla, sino también el narrador).



Otro experimento más complicado, pero con el que me encantaría atreverme algún día, es el narrador testigo. No solo es la forma narrativa de una de mis novelas favoritas de todos los tiempos, El gran Gatsby, sino que también lo es de la primera novela romántica que leí en mi vida, Indiscreción, de Charles Dobow, que sigue estando en mi top de favoritas. Pongo «romántica» en cursiva porque no es una novela romántica al uso. Avisados quedáis, que luego la gente se me enfada si no acaba la trama como esperaban.



También me encanta la novela epistolar, pero casi que con ella ya no me enrollo más porque me gusta tantísimo que algún día le dedicaré una entrada en exclusiva para ella. ¿Recomendaciones? Mi favorita es Donde termina el arco iris, de Cecelia Ahern, y también me encantan Entre líneas, de Altea Morgan o Contra el viento del norte, de Daniel Glattauer.



¿Qué opináis? ¿Cuál es vuestro tipo de narrador favorito? Y, sobre todo, ¿qué novelas me recomendáis de uno u otro narrador? Estoy en una crisis lectora extrema con la romántica. A ratos tengo la sensación de que ya me he leído todo lo bueno 😓

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2 comentarios:

  1. La primera persona en pasado para mi es una buena manera de tener al lector bien enganchado, porque puede estar enterado de muchas cosas, pero no desde todos los ángulos y eso es favorable para mantenerlos al vilo de los acontecimientos.

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    1. Sí, todas tienen sus ventajas y desventajas. Yo ahora mismo estoy escribiendo a la vez en primera del presente y primera del pasado (en una misma novela) y es una pasada cómo cambia el tono, la percepción... todo.

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