jueves, 29 de diciembre de 2016

Siete libros que han marcado mi 2016 (y que tardaré mucho en olvidar) (y muy poco en releer)

Siete libros que han marcado mi 2016 (y que tardaré mucho en olvidar) (y muy poco en releer)

Cómo me gustan las listas, madre mía de mi vida. La de hoy podría ser la lista de mis libros favoritos de 2016, pero eso ya lo podéis saber si veis mis reviews en GoodReads. De hecho, los libros que aparecen en esta lista han estado entre mis favoritos, sí, por supuesto, pero han sido... algo más. Libros que me han marcado de alguna manera. Libros de los que, pasados días, semanas o meses, aún recuerdo cada detalle de la trama y hasta frases textuales. Libros que me muero por olvidar un poco para volver a releerlos habiendo cogido distancia. He elegido solo siete. Son estos:


Tenemos que hablar de Kevin, de Lionel Shriver

Durante los últimos quince años, más o menos, mi novela favorita había sido La fiesta del chivo, de Vargas Llosa. No hubo alteraciones en mi top de favoritas en muchísimo tiempo. Hasta que llegó Tenemos que hablar de Kevin. Os hablé ya en verano de ella. La historia es tremenda en sí: la relación epistolar entre un matrimonio cuyo hijo se ha convertido en un asesino en una de esas matanzas de instituto que vemos de vez en cuando en las noticias. Partiendo de esta premisa, podéis imaginar que es una novela de esas... con las que se sufre. Recomendadísima. En serio, es espectacular. No sé ni qué más decir de ella.


Tenemos que hablar de Kevin

Sigue lloviendo, de Alice Kellen

A Alice Kellen la entrevisté hace unos meses en el blog y, en aquella entrada, decía que lo que más me gustaba de ella era su versatilidad. Me encantan sus novelas new adult, me hizo reír (y enamorarme un poco de su protagonista) este mismo año con su comedia Tal vez tú... pero el libro que me hizo rendirme incondicionalmente es un dramón: Sigue lloviendo. Me gusta cuando las novelas románticas se salen del guion y tocan temas difíciles, duros.


Sigue lloviendo

No puedo decir cuál es el que trata esta novela porque es algo que descubrimos hacia el final (y, en mi caso, por sorpresa, además), pero es algo que hace que la novela sea redonda, que no se olvide fácilmente y que me deis mucha envidia las que aún podéis entrar en las vidas de Víctor y Sara sin saber todo lo que les ha pasado y les pasará.

Tan poca vida, de Hanya Yanagihara


No sé ni por dónde empezar. Esta ha sido una de mis últimas lecturas y aún me dura la resaca (tengo serias dudas de que se me vaya a pasar algún día). Todo el mundo habla de ella como la novela del año, pero no en plan «oh, voy a poner que esta es la novela del año en la portada», sino que lo ha dicho gente como el New York Times, el Washington Post o Newsweek, así que... me lo creí y me fui a por ella.


Tan poca vida

Es la historia de cuatro amigos y sus vidas desde que empiezan la universidad hasta la edad madura. El protagonismo coral va cediendo en favor de las vidas de dos de ellos, sobre todo de uno, Jude, un personaje que se clava en el alma, os lo juro. Incluso, por momentos, su vida es tan dramática que se hace hasta un poco inverosímil. Tan poca vida es una novela de sufrir. De sufrir de cojones. Solo os digo que yo, que no me tengo precisamente por un alma sensible, vomité dos veces leyéndola. Lo de llorar... ya ni os lo cuento. Seguí haciéndolo un buen rato después de terminarla. En qué momento llorar y vomitar se convirtieron en síntoma de que una novela es maravillosa ya lo debatimos otro día, ¿vale?

Mientras escribo, de Stephen King

Hacía como veinte años que no me leía una novela de Stephen King, de las que fui muy fan en la adolescencia, como casi todo el mundo. Pero este año al fin sucumbí a la opinión popular de que todo escritor debe leer Mientras escribo. Y la corroboro. No os puedo contar mucho más que lo que ya hice en la entrada en la que explicaba todo lo que aprendí de este libro. Solo decir que es una cosa a medio camino entre la biografía, el manual de escritura y el libro de autoayuda que a mí, personalmente, me cambió mucho mi manera de entender mi relación con esta profesión y de reafirmarme en cosas que ya pensaba, también.


Mientras escribo

Armarios y fulares, de Ruth Ibáñez

Romántica, novel y autopublicada. Mis condolencias a las personas para las cuales esas tres premisas sean suficientes para menospreciar una novela. Como dije en la entrada en la que la reseñé, si esta es la primera novela de Ruth, no quiero ni pensar lo que nos depararán las siguientes. Armarios y fulares es una historia de amor homosexual, pero no es homoerótica ni es un cliché andante, cosa que yo, que leo bastante de este subgénero de la romántica, agradezco fervientemente. Y está maravillosamente escrita, con un lenguaje fluido, con una ambientación perfecta, referencias culturales que demuestran que la autora sabe lo que se hace y con una relación entre los protagonistas que da ganas de llevárselos a casa. ¿Que por qué ha marcado mi 2016? Por si todo lo anterior fuera poco... ¡porque me partí el culo leyéndola! Y yo soy rancia, de risa difícil y carcajada casi imposible, así que os puedo asegurar que es una comedia de 10.


Armarios y fulares


Que en una lista de siete libros haya dos manuales de escritura demuestra que hay gente por ahí haciendo cosas muy interesantes. Ya lo he dicho varias veces: los manuales de escritura, de corrección, de gramática, etc. son un coñazo. Hacedme caso, llevo leyéndolos muchos años y dan ganas de dedicarse a la papiroflexia, por muy buenos que sean sus contenidos. El gran mérito de Gabriella Campbell es precisamente haber convertido un manual en una lectura amena, divertida, de esas en las que lees algo y dices «anda, coño, qué forma tan buena de explicar esto». Creo que cualquiera que aspire a escribir una novela debería leerla, sinceramente.


70 trucos para sacarle brillo a tu novela

A mí me gustó tanto que, en cierto modo, es el motivo de que haya publicado mi Guía práctica de autopublicación en Amazon (en ebook y papel). Porque había muchas cosas que me apetecía explicar de mi experiencia autopublicando, tenía muchas ganas de escribir un manual para responder a todas las preguntas que me hacen muchas veces las personas que empiezan. Pero tenía miedo de que fuera un coñazo, porque mi experiencia con los manuales era que todos lo eran. Después de leer 70 trucos, descubrí que era posible escribir un manual ameno, así que... por eso ha marcado mi 2016.

Him, de Sarina Bowen y Elle Kennedy


No sé muy bien cómo ha pasado que, con toda la romántica que leo, solo haya tres libros de este género de los siete del listado. Y ya ni os cuento que, de los tres, dos sean con protagonistas gays. Him me marcó el 2016 por un motivo muy simple: fue la primera novela con protagonistas homosexuales (me niego a llamarla homoerótica) que leí y que me-fli-pó. Es new adult, además, que ya sabéis, si me seguís por aquí, que es el subgénero que más me ha enganchado este año. El porqué de que considere que me ha marcado esta lectura, además de porque me encantó... quizá lo sepáis en unos meses ;)


Him

Se acaba el año, chicas. Solo me queda desearos que el 2017 os traiga todo lo que deseéis, mucha salud... y buenas lecturas. Mis siete recomendaciones son estas. ¿Cuáles me recomendáis vosotras a mí?

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