jueves, 3 de noviembre de 2016

Todo lo que aprendí de escritura leyendo 'Mientras escribo', de Stephen King

Todo lo que aprendí de escritura leyendo 'Mientras escribo', de Stephen King

Os voy a contar un secretito: odio los manuales de escritura. Con toda mi alma. La mayoría de los que han caído en mis manos o bien son terriblemente aburridos, o bien me explican cosas que sé desde 2º de carrera, más o menos. Pero siempre hay excepciones. De una de ellas hablé en su momento en mis redes sociales. Se trata de 70 trucos para sacarle brillo a tu novela, de Gabriella Campbell, que tiene el enorme mérito de ser un manual de corrección ameno. En serio. 'Corrección' y 'ameno' son dos términos que nunca antes se habían conjugado en la misma frase. No es que os lo recomiende, es que os lo SUPERHIPERULTRArecomiendo.

Desde hace mucho tiempo, algunas escritoras amigas mías me han repetido la frase «tienes que leer Mientras escribo, de Stephen King». Yo tuve mi época de leer a Stephen King, yo creo que como casi todos en la adolescencia, pero no sé por qué no acababa de convencerme lo de leer su libro sobre escritura. Y es que no sabía que... en realidad no es un libro sobre escritura, es mucho, muchísimo más.

Mientras escribo es una obra a medio camino entre la autobiografía y el manual de escritura. Y eso es precisamente lo que le da el punto genial. Descubrir de primera mano los entresijos de la carrera de uno de los escritores más exitosos de los últimos tiempos, ver que él también empezó escribiendo en una mesa plegable y ahora vende millones de copias de sus libros, conocer sus fracasos, sus dudas y sus rechazos... Joder, como mínimo es un subidón de autoestima y motivación.


Stephen King

En Mientras escribo hay un poco de todo: hay autobiografía, personal y profesional; hay consejos puramente prácticos sobre estilo (aunque estos, por desgracia, quedan un poquito diluidos en la traducción porque, lógicamente, el inglés y el español no tienen las mismas características lingüísticas); hay pistas sobre cómo construir personajes, tramas...; hay información sobre cómo publicar, cómo enfrentarse a los editores, a los agentes, etc. En serio, habla de todo. DE-TO-DO. Y en pocas páginas, además.

Os voy a dejar con algunos entrecomillados del libro, porque podría contaros lo que dice Stephen King, pero me parece más práctico que él mismo lo diga. Pero, antes, un dato: me compré este libro a principios de octubre en ebook. Me lo llevé de viaje. Lo leí DOS VECES en un viaje de cinco días. Subrayé un millón de párrafos. Me lo compré en papel al volver a casa. Lo volví a leer. Lo subrayé también en papel. Os lo juro: solo me falta casarme con él. Con Stephen King no, con el libro. De verdad, no os lo puedo recomendar más.

Sobre la importancia de leer y escribir en nuestra formación como escritores

«Si quieres ser escritor, lo primero es hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho. No conozco ninguna manera de saltárselas».

«Leyendo prosa mala es como se aprende de manera más clara a evitar ciertas cosas».

«¿Me dejas que te sea franco? Si no tienes tiempo de leer es que tampoco tienes tiempo (ni herramientas) para escribir. Así de sencillo».

«La tele es lo que menos falta le hace a un aspirante a escritor».

«Cuando descubres que estás dotado para algo, lo haces (sea lo que sea) hasta que te sangran los dedos o tienes los ojos a punto de caerse de las órbitas».

Leer y escribir

Sobre el entorno adecuado para escribir

«Todos los escritores hemos pensado en algún momento: ¡Si tuviera un buen entorno para escribir, con gente que me entendiera, seguro que estaría escribiendo mi obra maestra!. La verdad es que he descubierto que las interrupciones y distracciones en la rutina diaria apenas perjudican a la confección de una obra, y hasta es posible que en algunos aspectos la beneficien».

El entorno adecuado para escribir

Sobre la productividad de un escritor

«Siempre que pienso en escritores que solo han escrito una o dos novelas en su carrera, pienso... ¿cuánto tardaron en escribir los libros que sí han escrito y a qué dedicaban el resto del tiempo? ¿A organizar mercadillos en la parroquia? Me acusarán de impertinente, y no lo niego, pero también lo pregunto por sincera curiosidad. Si Dios te ha regalado una facultad, ¿por qué no vas a ejercerla, por Dios?».

«La primera redacción de un libro (aunque sea largo) no debería ocupar más de tres meses».

Sobre el proceso de corrección de una novela

«El corrector siempre tiene razón». 
(Gracias, Stephen. Ya solo por esta frase... te amo).

«El tiempo de descanso que le concedas al libro (como cuando amasan el pan, lo dejan reposar y vuelven a amasarlo) depende exclusivamente de ti, pero considero que no debería bajar de seis semanas».

«Una fórmula que no suele fallar es: 2º versión = 1ª versión - 10%. Si la primera versión de una novela tiene 350.000 palabras, me desviviré por redactar una segunda versión de como máximo 315.000. El efecto de una poda sensata es inmediato y, a menudo, asombroso».

El arte de la escritura

Sobre la búsqueda de la inspiración

«Cuando se sufre un atasco imaginativo, el aburrimiento puede ser muy aconsejable». 
(De esto ya hablé yo en mi entrada sobre lugares donde buscar inspiración, amigo Stephen).

Sobre el estilo de un escritor

«Poner al vocabulario de tiros largos, buscando palabras complicadas por vergüenza de usar las normales, es de lo peor que se le puede hacer al estilo. Es como ponerle un vestido de noche a un animal doméstico [...]. No es que quiera fomentar el uso de palabrotas, pero sí el lenguaje directo y cotidiano. Recuerda que la primera regla del vocabulario es usar la primera palabra que se te haya ocurrido siempre y cuando sea adecuada y dé vida a la frase».

«A la Legión de la Decencia no le gustará la palabra 'cagar', y puede que a ti tampoco mucho, pero hay veces en que no hay otra salida. Nunca se ha visto a un niño que vaya corriendo a ver a su madre y le diga que su hermana pequeña acaba de 'defecar' en la bañera [...]. Pensando en la Legión de la Decencia, escribes '¡caray!' en vez de '¡joder!', pero infringes así el contrato tácito que hay entre el lector y el escritor: la promesa de que expresarás verazmente los actos y palabras de tus semejantes por el canal de una historia inventada». 
(Dedicado con todo mi amor a mi particular Legión de la Decencia, que creen que puedo escribir una novela erótica sin que mis protagonistas se rocen siquiera).

«El lenguaje no está obligado a llevar permanentemente corbata y zapatos de cordones. El objetivo de la narrativa no es la corrección gramatical, sino poner cómodo al lector, contar una historia».

«Desmárcate de la maldita voz pasiva».
(Esto es más válido en inglés, evidentemente; en español no se comete tanto este error, pero no está de más quedarnos con el dato).

«Desconfía del adverbio».

«La mejor manera de atribuir diálogos es dijo».

«La descripción convierte al lector en partícipe sensorial de la historia. A describir se aprende, que es una de las principales razones de que solo puedas hacerlo bien si lees y escribes mucho».

«Una de las reglas cardinales de la buena narrativa es no contar nada que se pueda mostrar».


Escribir

Sobre los géneros buenos y malos de la literatura y la superioridad intelectual de la crítica

«Me he pasado muchos años (creo que demasiados) avergonzándome de lo que escribía. Me parece que hasta los cuarenta no entendí que casi todos los escritores de novelas, cuentos o poesía de quienes se ha publicado siquiera una línea han sufrido alguna u otra acusación de estar derrochando el talento que les ha regalado Dios. Cuando una persona escribe, siempre hay otra con ganas de infundirle mala conciencia».
(Dedicado con especial cariño a todos los que piensan que, si escribimos romántica, es porque no nos da el cerebro para más).

«Si te gustan las novelas románticas, es normalísimo que quieras escribir alguna. No tiene nada de malo practicar esos géneros. En mi opinión, lo que sería una pena es renegar de lo que conoces y te gusta a favor de otras cosas solo porque te parece que impresionarás más a los amigos, la familia y los demás escritores que conoces».

«La crítica literaria, en gran medida, solo sirve para reforzar un sistema de castas igual de antiguo que el esnobismo intelectual que lo ha alimentado [...]. Los críticos y especialistas siempre han recelado del éxito popular».

Sobre nuestro juicio sobre nuestra propia novela y la motivación para continuar

«Aprendí a darme cuenta de que es mala idea dejar algo a medias solo porque presente dificultades emocionales o imaginativas. A veces hay que seguir aunque no haya ganas. A veces se tiene la impresión de estar acumulando mierda, pero al final sale algo bueno».

Sobre la visión romántica de la profesión de escribir, las drogas y la superioridad intelectual de los propios escritores

«La idea de que la creación y las sustancias psicotrópicas vayan de la mano es uno de los grandes mitos de nuestra época, tanto a nivel intelectual como de cultura popular [...]. A la hora de vomitar en la cuneta, nos parecemos todos bastante».

«La vida no está al servicio del arte, sino al revés».

Sobre las expectativas realistas cuando nos evaluamos como escritores y la importancia de la formación

«Aunque tenga unas ganas infinitas de dar ánimos a cualquier persona que intente escribir en serio por primera vez, mentiría si dijera que no hay escritores malos».

«Si bien es imposible convertir a un mal escritor en un escritor decente, e igual de imposible convertir a un buen escritor en un fenómeno... trabajando duro, poniendo empeño y recibiendo la ayuda oportuna, sí es posible convertir a un escritor aceptable, pero nada más, en un buen escritor».

Sobre LO BONITO de ser escritor

«Estoy enamorado de mi profesión, y quiero que también te enamores tú».

«Escribir, y disfrutar con ello, ha garantizado la estabilidad de mi salud y mi vida familiar».

«Puede que escribir sirviera para pagar la hipoteca y los estudios de los niños, pero eso era aparte. Yo he escrito porque me hacía vibrar. Por el simple gozo de hacerlo. Y el que disfruta puede pasarse la vida escribiendo. Ha habido momentos de mi vida en que escribir ha sido como un pequeño acto de fe, como escupirle a la cara a la desesperación».

«Escribir no es cuestión de ganar dinero, hacerse famoso, ligar mucho ni hacer amistades. En último término, se trata de enriquecer las vidas de las personas que leen lo que haces».


'Mientras escribo', de Stephen King

Podéis reíros de mí todo lo que queráis, pero creo que uno de los motivos por los que este libro me ha impactado tanto es que coincido con el 99% de lo que he leído. Y qué queréis que os diga... A mí me da subidón pensar eso de «hostia, coincido con Stephen King en todo, igual no estoy haciendo las cosas tan mal». Luego ya, recuerdo que no coincido en todo... nuestras cuentas corrientes estoy casi segura al cien por cien de que se parecen bastante poco. Y me deprimo y tal, pero... me estoy desviando del tema. No os doy más el coñazo. Compradla, leedla y comentádmela, please. Creo que no os arrepentiréis.

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4 comentarios:

  1. hola,
    lo primero quiero saludarte, paso por aqui porque estoy leyendo ahora mismo Sangre y tinta y me tienes enganchadita.

    Yo no soy capaz de leer a Stephen King porque soy demasiado miedosa asi que no puedo comentar este libro

    besos

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    Respuestas
    1. ¡No te preocupes! Esta no es una novela de terror ni nada, es solo un manual de escritura mezclado con autobiografía. Puedes leerlo, que te aseguro que no da nada de miedo :)

      Un beso!

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  2. Yo sí me divierto leyendo manuales de narrativa. Es verdad que algunos son un tostón, pero como yo voy pensando en mis cosas (a veces muy locas) me entretienen mucho. Este es uno de lis mejores, también lo he leído un par de veces, saqué frases y me descubrió que coincide conmigo. Curiosamente (mierda, se me ha colado un adverbio) nunca he leído otra cosa de él...

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  3. Coincido con él, lo he planteado al cometario.

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