jueves, 10 de noviembre de 2016

Todo el daño que Mr Wondeful ha hecho a la novela romántica

Todo el daño que Mr Wondeful ha hecho a la novela romántica

Vaya por delante que esta entrada no va a gustar a mucha gente. Vaya por delante que soy consciente de ello. Y, ya puestos, vaya por delante que me da un poquito igual. También vaya por delante que no tengo nada contra Mr Wonderful; de hecho, cuando me posee el alma cuqui, me compro cienes y cienes de bolis, carpetas y cuadernos de esos de «eres la pera», «tengo el guapo subido» y demás. Y me pirran. Pero hace poco escuché un palabro inventado que me encantó: mrwonderfulización. Ni siquiera recuerdo en qué contexto, pero sí sé a qué se refería: resumiéndolo mucho, sería a algo así como a pasarse de optimismo. Y en esto de la literatura, y más en concreto en la novela romántica, creo que nos hemos pasado un poco de optimistas. Bueno, en realidad nos hemos pasado de la hostia.

Me ponen muy nerviosita las frases hechas. Y la que más de todas, ¿sabéis cuál? «Si quieres, puedes». Joder, todos la hemos dicho alguna vez, supongo, porque tendría sentido en este o aquel contexto. Pero de ahí a tomárnosla como una verdad universal... hay un trechito bastante largo. El problema (en mi humilde opinión) es que mucha gente se lo ha creído. Que el único requisito para poder hacer algo, en este caso, escribir una novela... es querer hacerlo. Y no. Rotundamente NO.

Para escribir una novela hacen falta muchas más cosas que querer hacerlo. Hay que saber hacerlo. Hay que poder hacerlo. Y, para poder hacerlo, hacen falta muchas más cosas que un ordenador portátil y un procesador de textos.


Que tus sueños sean más grandes que tus miedos

Para escribir una novela hace falta tener conocimientos, aunque sean básicos, de documentación. Saber dónde buscar la información que necesitamos para que la ambientación espacial y temporal de nuestra novela sea perfecta (o, al menos, correcta). Caracterizar a los personajes principales y secundarios según sus profesiones, entornos sociales o nacionalidad. Por mencionar solo lo más básico.

Para escribir una novela hay que saber planificar. Hay que decidir si escribimos por el método mapa o por el método brújula (y saber que, si consigues una buena primera novela escribiendo por el método brújula, eres un semidiós). Hay que saber crear fichas de personajes, de escenarios y líneas de tiempo.

Para escribir una novela hace falta tener unos conocimientos lo más amplios posibles de técnica narrativa. Manejar conceptos como prólogo, epílogo, conflicto, clímax, escena, desenlace, estructura, detonante o cambio de rumbo. Manejarlos con soltura, identificándolos de un solo vistazo en una novela propia o ajena.

Para escribir una novela hay que echarle horas. Muchas horas. Releer mil frases y cambiarlas sobre la marcha. Enfrentarnos al dramático momento en que un fragmento que ayer nos parecía una obra maestra hoy nos parece una puta mierda. Y borrarlo. Y reescribirlo. Y, al día siguiente, volver a borrarlo y reescribir algo mejor. Y, así, con cada línea de la novela.


A la escritura hay que echarle horas

Para escribir una novela hay que asumir que no lo sabemos todo (que no sabemos casi nada, en realidad). Hay que dejar entrar a profesionales del sector que lean nuestro manuscrito. Hay que arriesgarse a que nos digan que no hemos acertado, que nos hemos equivocado, que toca otra relectura.

Para escribir una novela hay que tomarse tan en serio la fase de corrección como la de escritura. Si tenemos la suerte de que una editorial nos publique, hay que revisar las correcciones, confiar en el criterio del corrector y estar alerta por si ese criterio no está demasiado acertado (que de todo hay hoy en día en el mundo editorial). Si nos autopublicamos, hay que gastarse los dineritos en contratar una corrección (salvo en los contados casos en que el escritor tenga la formación suficiente para ser su propio corrector, lo cual no acaba de ser una buena idea casi nunca).

Para, además de escribirla, también publicar una novela, hay que tener conocimientos de diseño gráfico (o contratar el servicio), de maquetación (o contratarlo), de marketing editorial (o contratarlo) y de mil campos más. Además de otros seiscientos millones de cosas que seguramente me haya dejado en el tintero porque esta entrada es fruto de un brote de mala leche.

Y, para escribir una novela, sobre todo y por encima de todo... hay que leer. Leer muchísimo. Todo y de todos los géneros. Que a ningún escritor le suene a chino Holden Caulfield, Atticus Finch o Alonso Quijano, por irme a lo más mainstream.


Tu idea mola

No parece que querer sea suficiente, ¿verdad? Querer es suficiente para publicar algo en Amazon. Eso sí. Por ejemplo, si me apetece abrir el Word y escribir un poemario con diferentes variaciones de las palabras «caca», «culo», «pedo», «pis». Me doy de alta como autor, subo el documento, le pongo una portada creada con WordArt (sí, ocurre) y, ¡yepa! ¡He escrito un libro! Emmmm... No. No lo has hecho.

Decía antes que esta entrada es fruto de la mala leche. ¿Por qué? Porque estoy harta, HARTA, de encontrarme en Amazon novelas que son una falta de respeto doble al mundo literario. Doble porque ofenden al escritor de verdad, al que se deja la vida para formarse, aprender cada día y mejorar, y tiene que compartir estantería con auténticos siniestros totales. Y, peor aun, ofenden al lector, que entrega su dinero y su pasión por la lectura a algo que le han vendido como novela y no lo es.

¿Que quién me creo yo para decidir qué es y qué no es una novela? Pues muy sencillo: alguien que ha estudiado y se ha formado mucho. Muchísimo. Alguien que escribió su primera novela cuando ya era licenciada en dos filologías y llevaba años escribiendo no-ficción, leyendo a ritmo de 300 libros al año y tras cursar el mejor taller de formación literaria que se pueda desear (este) y, aun así, a ratos quemaría esa primera novela en las hogueras del infierno.



Existen novelas malas, regulares, buenas y obras maestras. Estoy segura de que, dentro de los millones de novelas publicados desde que el mundo es mundo, las mías caen en el primer grupo. Pero son novelas. Y las de muchísimas de mis compañeras. Repito: mejores o peores, que gusten más o menos, best-sellers o desconocidas. Pero son novelas.

Lo que es una novela no lo decido yo. Está escrito hace años, décadas, siglos. Una pseudonarración de hechos sucesivos sin trama argumental no es una novela. Una medio copia de un batiburrillo de las novelas de tu escritora favorita no es una novela. Una novela en la que se podría cambiar a los protagonistas por gatos y la historia no cambiaría no es una novela. Y, aun con la mejor trama argumental del mundo y los personajes más currados, un documento sin corregir tampoco es una novela; en el mejor de los casos será el borrador de una gran novela. Pero es solo eso. Un borrador.

Así que, como me he cansado de encontrarme en Amazon con borradores publicados y con un precio de venta, he escrito esta entrada. No, escribir una novela no es cuestión de querer hacerlo. Es cuestión de saber y poder. Y querer, por supuesto. Nada es más importante que querer. Sin una pasión arrolladora por este trabajo es imposible lanzarse a ello. De eso no cabe duda.

Puede que esta entrada parezca muy desmotivadora, pero yo creo que no lo es. Que es todo lo contrario, de hecho. Que el deseo ferviente de escribir una novela abre la puerta a aprender millones de cosas. A estudiarlas, a centrar en ellas todos nuestros esfuerzos y a leer cientos de libros que, quizá, de otra manera no habrían caído en nuestras manos. Por supuesto que querer escribir es el primer paso para escribir. Pero es solo eso, el primero. El segundo, es asumir para qué estamos preparados y para qué no. A mí me encantaría formar parte del equipo español de gimnasia rítmica en la próxima Olimpiada, pero lo tengo complicado. Si yo me obsesionara con ese objetivo, agradecería que alguien me dijera que me preparara para algo un poquito más realista. Asumámoslo: la motivación por conseguir un objetivo es algo maravilloso, pero no es suficiente y nunca lo será.

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15 comentarios:

  1. ¿Qué te digo? Que has dado en el clavo y que no eres la única que se siente así. Y que si seguimos admitiendo este "todo vale" nos vamos a cargar el invento. Por acción u omisión.

    Nos van a quemar en la hoguera por brujas, Abril, pero ahora sé que no iré sola, jajajaja.

    Comparto.

    Besos

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  2. Pues si me tienen que quemar en la hoguera con vosotras... ¡adelante! Porque no puedo estar más de acuerdo. Y no creo que el planteamiento sea desmotivador, todo lo contrario. Considero que es un empujón para esforzarse de verdad, para hacer las coss lo mejor que podamos, y cuando no sepamos hacerlo mejor, buscar la manera de prepararnos para hacerlo o saber buscar quién puede encargarse de ello con profesionalidad.

    Amén a cada palabra.

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  3. soy Pilar Fernández Senac, hace poquito que saqué mi primera obra, y me costó trabajo hacerlo y hacerla. Creo que el "querer" es la energía del "poder", pero, por ejemplo, un coche no funciona sólo porque le hayas puesto gasolina, sino que necesita de todas y cada una de sus parte para que funcione como un todo. Y creo, que la literatura es algo así. Así que, cuando puedas me dices dónde hay que firmar. Un beso

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    1. La tuya es una de esas perlas preciosas que de pronto aparecen en medio de todo este batiburrillo. Yo me alegro mucho de haber tropezado con ella.

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    2. Que bonita eres Mayte, me hace muy feliz que consideres mi libro una perla, no hay palabras de gratitud.

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  4. ¡Hola!
    Es la primera vez que me animo a dejarte un comentario (que no a leer tus entradas), pero es que esta ocasión no me he podido resistir. No soy escritora, eso ya lo sabemos todos. Y por ello no creo que pueda compartir toda tu rabia en este tema desde tu punto de vista, pero no quiere decir que esté menos de acuerdo. Yo misma soy realista con mis objetivos o deseos de llegar a ser "algo", pero eso no quiere decir que me motive menos. Hace un tiempo sí que pensé en empezar a escribir, pero después me di cuenta de que no tengo ni la imaginación suficiente, ni la paciencia para pasar por todo el proceso, ni el talento. Porque, seamos realistas, no cualquiera sabe escribir BIEN. Pero no por eso he dejado de soñar en trabajar algún día en el mundo de la literatura y finalmente di con una carrera que es perfecta para mí. Una cosa no quita para la otra. Se puede ser lo que uno quiera, sí; pero con lo pies en la tierra.
    En cuanto a los libros de Amazon, te entiendo totalmente. Este año he leído bastantes con Kindle Unlimited, con el cual he descubierto historias entretenidas, pero también muchas "obras" que no tenían sentido ninguno. Perdidas en el espacio-tiempo, donde hoy estaba aquí, pero luego resulta que tiene otro nombre; o pasan 2 meses sin que la autora te mencione nada, por poner un par de ejemplos. Historias vacías hay a montones, por desgracia. Y estoy totalmente de acuerdo en que se ha hecho daño a la novela romántica, porque hay supuestos romances que se han publicado en los que solo se muestras historias enfermizas que luego chicas jóvenes toman como referencia de "amor". Que entiendo que en los últimos años, las editoriales se han dedicado a publicar "lo que vende", pero algo no veo normal es que vendan algo que pueda hacer tanto daño a la sociedad. Y estoy hablando de historias tipo 50 Sombras (que lo siento por quien le guste, pero eso ni es amor, ni está bien escrito) o After, que han dado el pelotazo. Y han dejado de lado series o autores con mucho futuro, con experiencia, habiendo trabajado duro, y sobretodo, con muy buenas historias que contar; por esas otras. Sé que me he desviado del tema, pero es algo que también veo muy relacionado como lectora y que me molesta bastante.
    Un besazo Abril :)

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  5. ¡Hola! De nuevo me tienes por aquí y es precisamente porque estoy completamente de acuerdo con lo dicho. En mi caso, siempre he escrito bien y he tenido bastantes conocimientos de gramática y ortografía (ahora necesito revisar algunas cositas). Por si fuera poco, llevo escribiendo y aprendiendo (además de leyendo, claro) desde hace muchos años. Escribo desde hace tiempo, pero no me animé a autopublicar hasta el año pasado, que empecé con las correcciones de mi primera novela terminada por completo.

    Opino que para poder ponerte a escribir, además de tener una imaginación que te permita crear tus propias historias y mundos, también es necesario un mínimo de conocimiento, ganas de documentarse y pasión por lo que se hace. Si se piensa en un libro como un producto para vender y con el que no disfrutamos al escribir, entonces vamos mal.

    Como mi opinión no dista mucho de las que ya se han pronunciado, mi opinión queda aquí.

    Muchas gracias por la entrada ^^

    Saludos.

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  6. ¡Muchas gracias a todos por vuestras opiniones! He estado todo el día fuera y me he llevado un alegrón al llegar a casa y encontrarme tanto apoyo. La verdad... pensé que me iban a quemar en la hoguera por esta entrada, pero... veo que a muchos por aquí nos va la marcha :)
    Gracias de nuevo por pasaros por aquí.
    Besos.

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  7. Que me lo digan a mí..... que la frase que más he utilizado este año ha sido la de " hoy en día cualquiera escribe un libro"....seamos realistas .. CUALQUIERA ESCRIBE UN LIBRO PERO NO SIGNIFICA QUE SEA UN BUEN LIBRO! Y lo peor no es eso, lo peor es que algunos libros de los que triunfan a mí me dejan en shock y ojiplatica después de leerlos y yo me pregunto : exactamente que les gusto? No entiendo o puede que yo con cada libro que leo me vuelva más y más exigente, pero la realidad es la que es !! Hay libros que simplemente son imposibles de reseñar, ni siquiera hay por dónde empezar... puede un buen libro gustarte más o no, pero ser un buen libro, otros??? No hay por donde pillarlos por dios y me tiro las manos a la cabeza muchas veces, por no decir una burrada... y ya puestos, ni te cuento las que se suben al carro y exprimen su historia una y otra y otra y otra y entran en un bucle cansino y lo peor es ... que tienen un montón de seguidoras ! Otras por el contrario, lees su primera novela y aunque le encuentres fallos, sabes que hay potencial y solo esperas que siga creciendo como escritora, y disfrutas de su progresión, porque no escribes una novela y eres la mejor escritora, has de crecer y disfrutar con ello... En fin... que estoy de acuerdo con todo lo que decís y espero que alguna, lo lea y sea más humilde y realista! Un abrazo

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  8. Una reflexión muy bien acertada y que grita muchas verdades que mucha gente no sabe o no quiere ver.

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  9. Madre mía... He descubierto esta entrada por casualidad y me ha encantado, estoy de acuerdo con muchas cosas y la verdad, un Olé por decir lo q piensas con tanta educación!

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  10. Yo no sé qué decir. Estaba preocupada pensando que soy rara, porque no me gustan, ni encuentro sustancia, en los cientos de novelas que estoy intentando leer, que tienen un montón de seguidores, pero yo no les encuentro su aquel. Veo en la entrada, y en los comentarios, que no soy tan rara como creía y que somos muchos al parecer los que no nos conformamos con cualquier cosa.

    Gracias por decir lo que sienten. Me han quitado un gran peso de encima. ¡Soy Normal!

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  11. Amén.
    Y lo digo como lectora. Claro que he fantaseado con escribir un libro y hasta tengo la historia, esquema y personajes en la cabeza, pero de aquí a hacerlo hay un trecho muy grande. Hay que ser realista, no sabría escribir debido a mi falta de formación en ese aspecto, ni tampoco tendría la paciencia para hacerlo, ni tampoco se trata del sueño de mi vida ;-)
    Y es aquí cuando pienso en la cantidad de libros que nos encontramos en el mercado de baja calidad. Hay algunos que ni se pueden leer, otros necesitan a gritos ayuda externa para lograr tener sentido. A mi no me importa leer una novela que tenga de argumento una trama muy trillada pero, eso si, necesito que esté bien escrita y que la historia me cautive o me provoque emociones. También, por desgracia, existen buenas autoras que escriben libros como churros y al final todos se parecen, cosa que también considero producto de baja calidad. Solamente existe una Nora Roberts señoría.
    Un último apunte. Una vez leí a otra autora escribir algo parecido a lo que has dicho... y me provocó un rechazo enorme. La pedantería que utilizó en su discurso me provocó el efecto contrario y hasta decidí no leer nada más de ella (debo reconocer que su primera novela la amé, después ya no me gustaron las siguientes ni sus formas de encajar las críticas). Así que aplaudo tu entrada del blog porque no has aprovechado para decir "yo escribo bien, los otros no", solamente has descrito el trabajo que conlleva escribir una novela y que no siempre el querer es poder.
    Besos guapa!

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