jueves, 3 de marzo de 2016

¿Qué es una novela romántica? (El final feliz y otras cuestiones polémicas)

Qué es una novela romántica

¡Hola a todos!

El post de hoy os lanza una pregunta: «¿qué es una novela romántica?» Y diréis vosotros: «Pues vaya chorrada, Abril, hija... Una novela romántica es una novela que habla del amor, ¿no?». Pues no. O sí. O yo qué sé. Ese es el tema.
Como ya he comentado tropecientas mil veces, que me hago muy pesadita a veces, hasta hace unos tres años yo no había leído nunca una novela romántica. O creía que no lo había hecho, vamos. Dependiendo de dónde marquemos los límites del género, podría responder una cosa u otra.


Características del género romántica

Una de las primeras cosas que aprendí cuando me metí en este fascinante mundo de la novela romántica, fue cuáles son las premisas del género. Es decir, qué tres características definen a este género:

  1. Que la trama principal de la novela sea una historia de amor.
  2. Que haya alguna escena erótica más o menos explícita.
  3. Que el final sea feliz.
(Todo esto, y un millón de cosas más, lo aprendí en el Taller de creación de una novela romántica que dirige Érika Gael. Que, por cierto, tiene la inscripción abierta para su próxima edición. Y que estáis locos si no os matriculáis. Y que lo de ahí arriba es un link).


La novela romántica y el final feliz

Vamos por partes. Creo que el punto número 1 nadie lo pone en duda, ¿no? Si el tema principal de una novela es el amor... novela romántica. Ni yo, que lo discuto todo, pongo esto en duda. Sobre el punto 2, las escenas más o menos eróticas, no acaba de haber consenso y me parece un tema que da demasiado de sí para comentarlo también hoy. Y el punto 3... el punto 3 es ya el acabose.

¿Conocéis algún género literario en el que la pertenencia o no de una novela a él dependa de si la historia acaba bien o mal? Algunos dirán que la novela negra, sobre la que algunas teorías defienden que debe cerrar la trama con el malo pagando sus culpas y los buenos comiendo perdices. Y sí, yo he leído muchíiiiiisima novela negra y ese era el final en el 99% de los casos. ¿Adivináis cuáles fueron algunas de mis favoritas? Pues sí, siempre cerré con mucho... respeto aquellas novelas en las que, al final, el asesino salía indemne de la situación. No es que me guste especialmente que el mal campe a sus anchas por el mundo, no; pero en esa novela que podría ser muy parecida a las demás de su género, encontré algo diferente


Novela negra

¿Aceptamos esto en romántica? Pues parece que no. En los últimos días, he hablado del tema con unas cuantas personas, de las que puedo decir, de entrada, que saben mucho más que yo de novela romántica. De esas conversaciones (sí, me rodean tres o cuatro taradas con las que tengo conversaciones jodidamente frikis), salió el debate sobre el famoso final feliz. La conclusión que sacamos todas fue clara: según los límites actuales del género, si no hay final feliz, no es una novela romántica. Ok, estoy de acuerdo. Eso es innegable. Pero... ¿me gustan esos límites del género? Lo tengo muy claro: NO.

Cuando acababa de publicar mi primera novela romántica y no sabía casi nada de este mundo, hice algunos actos promocionales para conseguir lectores (mi primera novela se llama Pecado, penitencia y expiación y eso que veis ahí, sí, lo habéis adivinado, es un link para comprarla; guiño-guiño). Uno de esos actos fue una presentación-sorteo de un par de ejemplares. Asesorada por personas que, como os decía antes, saben mucho más que yo sobre el género romántico, siempre he hablado de mi primera novela como una historia «a medio camino entre la novela romántica y la sentimental» (he repetido tantas veces esa descripción que ya creo que la odio). En el momento que dije eso, como un minuto antes de la presentación de la novela, una de las personas que organizaban el evento se giró hacia mí con cara de horror y me dijo «Pero acabará bien, ¿no? Es que, si no, preferimos no sortearla». Os juro que, aunque hoy entiendo (algo) mejor por dónde iban los tiros, en el momento me quedé flasheada. Pero, vamos a ver... yo he leído todos los clásicos, novela contemporánea de todos los géneros imaginables y también mucha novela de la (no sé si mal llamada) de piscina. Joder, y el Hola y la Cuore y lo que me echen. Y jamás, en toda mi vida, había decidido si leer una novela o no dependiendo del final. ¿No es precisamente uno de los alicientes de la ficción el no conocer lo que va a ocurrir?


¿No es el final feliz un tipo de spoiler?

Todos hemos estado alguna vez enganchados a una serie. Y, desde hace unos años, oímos por todas partes el concepto spoiler. Si partimos de la premisa de que una novela romántica TIENE QUE acabar bien, ¿no está spoileado todo lo que leemos? Cuando he discutido este tema con otras fans de la novela romántica, me he encontrado con frases de todo tipo. La más gore fue una chica que me dijo que «las mujeres ya tenemos demasiados problemas en el día a día. Cuando nos metemos en la cama con un libro, queremos que todo sea bonito». Nos ha jodío mayo con las flores. Pues con ese argumento, nos acabamos de cargar Madame Bovary, Romeo y Julieta, La vida es bella, a Murakami, Casablanca y las canciones de Álex Ubago (nadie nos va a culpar por esto último). ¿Que todo tiene que ser bonito? Pues entonces el mundo de la televisión le debe un montón de Emmys a Los Serrano por inventarse lo del sueño de Resines y hacer que todo sean piruletas de corazón y arcoíris de gominola.


¿Y si todo es un sueño de Resines?

Dicen que una lectora de romántica se sentirá defraudada si coge un libro y las cosas no acaban como deberían, léase, con pareja felizmente reunida y, a poder ser, epílogo con boda de blanco y dos críos (y sí, yo también he escrito este tipo de epílogos un par de veces). ¿No os habéis dado cuenta de que el grueso de las novelas románticas siguen un mismo esquema? Chica conoce a chico, chico y chica tontean, chico y chica están juntos, chico y chica pasan por una serie de avatares hasta que algo los separa, chico y chica no pueden vivir el uno sin el otro, chico y chica se reencuentran, chico y chica tienen un final feliz y procrean como conejos forever and ever. ¿¿Soy la única que se ha aburrido ya de eso?? De verdad, si el autor decide que al final cada uno siga su camino... ¿la lectora se va a sentir estafada? Qué queréis que os diga... a mí me parece una mayor falta de respeto a la lectora de romántica presuponerle una incapacidad para asumir ese pequeño dolor de que las cosas no acaben bien. Como tantas veces en la vida, por cierto.

Podría contaros que estos debates sobre las características del género nos surgen porque somos unas frikis de la teoría de la literatura (que no voy a decir que no lo seamos, por otra parte). Pero la verdad es que, al menos con cuatro escritoras (y, sin embargo, amigas), me surgió a raíz de la lectura de Yo antes de ti, de Jojo Moyes. Sin entrar en la calidad de la novela o en si gusta más o menos (a mí me encantó, por cierto), el debate se centró en si era o no una novela romántica. En todas las clasificaciones (o, al menos, en todas las que yo he visto), se la incluye dentro del género romántico. Y, si la habéis leído, sabréis que de las tres características de las que hablaba antes... más bien poquito. Ocurre lo mismo con casi toda la bibliografía de Nicholas Sparks (El diario de Noah, Querido John...). Sin ser mi autor favorito, ni de lejos, ¿sabéis lo que más me gusta de sus novelas? Que nunca tengo ni puta idea de cómo van a acabar. Pueden acabar de maravilla (incluso exageradamente de maravilla), como en El viaje más largo o pueden acabar de puta pena, como en Noches de tormenta. Y sí, lo sé, si nos atenemos a las características del género, NO son novelas románticas. Pero, teniendo en cuenta que toda la trama se desarrolla en torno a la historia de amor de los protagonistas... ¿no deberían serlo?


Novelas de Nicholas Sparks

Esa es la pregunta que lanzo al aire. ¿No estamos las lectoras / autoras de romántica poniéndole puertas al campo? ¿No estamos limitando el género e, incluso, dando alas a quienes están llenos de prejuicios hacia él?

Me encantaría que me contarais vuestras opiniones. A cambio, os juro que la semana que viene os cuento algo más ameno, con fotos de Justice Joslin y Jamie Dornan y esas cositas que me salen cuando no me pongo seria.

¡Hasta el jueves!

10 comentarios:

  1. El problema es la necesidad de etiquetarlo todo. Creo que un escritor no debería pensar en esas etiquetas mientras está contando la historia. Luego, por "obligación", alguien tendrá que clasificar esa historia con las etiquetas pertinentes.
    Como lector, sí que veo importante tener las herramientas para averiguar lo que voy a encontrar en una novela si quiero (en teoría para eso están las etiquetas). Si un lector busca un final feliz sin escenas de sexo, que no se encuentre un libro erótico que acaba como el rosario de la aurora... y viceversa.
    Respecto a limitar el género. Si tenemos en cuenta que sólo hay, para mí, 2 condiciones: historia centrada en la relación amorosa y final feliz, creo que hay bastante margen para crear nuevos planteamientos. Y siempre está la posibilidad de saltarte esos márgenes entrando en otros géneros. Quizás nos falte alguna etiqueta para identificar de forma conjunta historias románticas y/o sentimentales. O quizás lo que habría que hacer es pasar de tanta etiqueta.
    Por cierto, enhorabuena por el blog.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola! Sí, la verdad es que yo soy la primera que odio todas las etiquetas, ojalá una situación utópica en que pudiéramos pasar de ellas del todo. De hecho, yo me cargaría la frontera entre romántico y sentimental, casi de primeras.
      Gracias por pasarte! Me alegra que te guste el blog.
      Un beso.

      Eliminar
  2. Hace relativamente poco que he decidido escribir mi primera novela romántica (en plan amateur y sin muchas pretensiones, la verdad), y como cualquiera que quiere escribir sobre un género determinado, me he puesto a investigar sobre el tema, y lo primero que me llamó la atención fue eso del "final feliz". Es cierto que como lectora me gustan los finales felices, pero creo que los "finales no-felices" forman parte de la realidad, porque después del "y vivieron felices y comieron perdices" se esconde una vida con altibajos, con sus más y con sus menos. De hecho una de las cosas que más me gustaron de Pecado, Penitencia y Expiación fue la forma de narrar estas idas y venidas de la vida y no diré nada más para no spoilear, pero seguro que me entiendes lo que quiero decir.

    La novela de Yo antes de ti, que está teniendo tan buena acogida entre el público, es una demostración de que sí somos capaces de leer otro tipo de finales. De hecho, en el cine hay muchas películas románticas que acaban como el puto culo, y que sin embargo, son amor con H (y que me da cosa nombrar por si me marco un Spoiler jeje).

    Así en plan reflexión final, la pregunta es: ¿y los escritores de romántica están preparados para este tipo de finales-no-felices? Lo dejo ahí! :-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola!
      Pues yo creo, al menos en mi caso, que los escritores muchas veces tenemos ganas de finales no tan felices, pero sabemos que son más complicados de "vender". Yo lo que quiero de verdad es un final que no me espere. Si es feliz, encaja en la trama, es coherente, etc... pues genial. Pero resolverlo todo con un final feliz (muchas veces inverosímil) a mí me parece un poco de Disney. Y hace tiempo que no tengo siete años :)
      Un besote y gracias por pasarte.

      Eliminar
  3. Etiquetar es lo nuestro. Lo hacemos todo el tiempo (cuando no conoces a alguien le pones cuatro o cinco etiquetas para distinguirlo del resto) y en literatura no íbamos a ser menos. Son necesarias aunque solo sea para colocar los libros en la tienda y que el librero no se vuelva loco.

    La novela romántica tiene sus "instrucciones", como dices, pero no estoy cien por cien convencida de su conveniencia. La primera, que haya una historia de amor que sobresalga en la trama... Bueno, vale, es la más importante, desde luego. Pero, no creas. Acabo de leer una novela negra que tiene su historia de amor también y, que si no sobresale, no es porque la autora no lo haya intentado, es porque no ha sido capaz de conseguir que me crea que esos dos personajes se atraen lo más mínimo.

    ¡Qué esto no es tan sencillo!

    La segunda que dices, que tenga una escena erótica más o menos explícita. Bueno. Erótica de erotismo. De sensualidad y no sexualidad, sí, de acuerdo. La pena es que el 90% de las novelas que se publican ahora sí tienen escenas eróticas en las que la sensualidad brilla, pero por su ausencia. Sexo, sexo, sexo y que no aporta nada a la trama. Lo siento, pero hace tiempo que de esas, en muchos casos, hago lectura vertical.

    Y luego está lo del final feliz. Creo que no es exactamente final feliz, sino lo que hablábamos el otro día: satisfactorio para el lector. Que te deje una buena sensación al cerrar la lectura. Eso creo que se puede conseguir desde uno típico con boda y epílogo o desde otra perspectiva. Los puentes de Madison no tiene ese final feliz esperable, pero sí es satisfactorio. O a mí me lo parece.

    De todas maneras, ¿sabes lo que te digo? Que tenemos que hacer lo que como escritores nos apetezca. De la misma novela a mí me han dicho, ¡qué final más bonito! o ¡qué horror de final! Así, sin medias tintas. ¿A qué haces caso? Pues a ti mismo y que cada uno opine lo que le dé la gana porque a todo el mundo no le puedes gustar. Quizá en una novela a ti te apetezca ese final típico porque te parezca que le pega. O en otra no, y dejes a cada uno por su lado. Adelante. Son tus criaturillas.

    Ah, una última cosa. Si eliges final feliz siempre va a venir una a decirte que la novela es previsible, que se había imaginado que acababa bien...

    Nada, a escribir como nos apetezca, que para gustos los colores.

    Un beso y sigue con tus entradas interesantes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Suscribo 100%, me has dejado sin nada que aportar, jajaja.
      Pero, sobre todo, suscribo lo de escribir lo que nos dé la gana. No hay nada más importante que eso, al menos para mí.
      Un besote!

      Eliminar
  4. Hola Abril,
    Me encanta que abras este debate. Desde la perspectiva de lectora de romántica, yo busco leer un final feliz. No voy a entrar en explicar mis motivos, solo que es el fin que me lleva a leer estas historias. Ahora, que queramos romper las reglas establecidas y marcar la diferencia, puede ser algo bueno.
    Pero, no debemos obviar que el género en sí tiene unas normas básicas y que, un lector se puede sentir molesto si adquiere una novela calificada como romántica y que no cumpla con las características establecidas.
    Como escritora, pues está claro que a todos nos gusta experimentar, y buscar nuevas tramas, cambiar conceptos… pero siempre debemos tener en cuenta para quién escribimos y qué escribimos.
    Es sencillo, pese a que odiemos las etiquetas, para vender una novela necesitas clasificarla en un género (de ahí las odiosas etiquetas). Que una historia de amor funcione, aunque no tenga un final feliz, no tiene porqué ser romántica. Igual que hay historias con final feliz que tienen menos trama de romántica que las noticias.
    También tuvimos un debate extenso sobre Yo antes de ti, y ha sido una novela que me ha encantado, una bonita historia de amor, sin entrar en su final… ;-)
    Como solemos decir para gustos colores, lo de las escenas eróticas, no creo que siempre deban ser necesarias, hay muy buenas novelas del género en las que no hay absolutamente ninguna escena de sexo.
    Lo dicho, que nos podríamos pegar horas y horas debatiendo sobre este interesante tema. Me ha gustado mucho la entrada, otro día más.
    Nos leemos :-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Inma! Pues yo sigo en mis trece, yo quiero finales sorprendentes (no porque sean súper efectistas, sino porque no vengan marcados de antemano por el género). Y me gustaría poder contar con ello en romántica, que es uno de mis géneros favoritos y, seguramente, el que más leo. Pero bueno... yo seguiré en mi lucha, jeje.
      Este debate lo tenemos que seguir algún día con cañas de por medio :)
      Un besote.

      Eliminar
  5. Voy a ser breve porque estoy de acuerdo en todo!!! XD Creo que una novela romántica debe acabar "bien" pero como lectora estoy dispuesta (y si puedo decirlo, también como autora) a ser flexible en cuanto a lo que entendemos por bien. Para mí tanto Los puentes de Madison como Yo antes de ti son novelas románticas y no soy de las que necesito ese final con niños, boda y nubes de algodón (aunque respeto absolutamente a quien lo busca). Pero también estoy de acuerdo en que una de las cosas que perjudica a la Romántica como género es el encasillamiento en una reglas que son A, B, C y D. Sé de gente que hace maravillas con esas normas, pero creo que también está bien rommper un poco los esquemas. Así que yo digo sí, no nos encerremos nosotras mismas ;) Me ha encantado la entrada, Abril :)))

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, Marisa! La verdad es que creo que algo se está moviendo dentro del género y que se está tendiendo a cambiar las normas. Y creo que es una suerte. Ojalá nos esperen un montón de buenas lecturas, dentro de los límites o no :)

      Eliminar