lunes, 2 de noviembre de 2015

(Casi) cerrado por (casi) defunción

(Casi) cerrado por (casi) defunción

¡Hola a todos!

Hoy, como os comentaba la semana pasada, nos tocaba empezar a escribir nuestra novela romántica. Y digo «nos tocaba» porque la vida es un poco perra algunas veces y me ha pasado por encima. ¿Os acordáis cuando os hablaba sobre los dramas de la vida de soltera y os decía que mi cuerpo tenía una cierta tendencia al humor?

Post premonitorio
Todo culpa mía, por llamar a la mala suerte en este post

Pues ha vuelto a ocurrir. Y no, no he solicitado la eutanasia (aún). Llevaba unos días un poco renqueante entre el postoperatorio de unas muelas del juicio, mis queridas amígdalas en su línea habitual y algo de fiebre. Pero el jueves pasado ya llegó el tocar fondo, caída en picado de defensas y tercera pseudo-mononucleosis en menos de tres años. Y digo pseudo porque, si nos creemos que es mononucleosis, voy a tener que dejar esto de la escritura para convertirme en conejillo de indias de la clase médica.

¿Que a qué viene todo esto? A comunicaros que, al menos durante esta semana (y ojalá que sea solo esta semana), estaré un poco más desaparecida de lo habitual. Por suerte, justo antes del desastre, había acabado de editar un par de vídeos, así que el blog seguirá funcionando a su ritmo habitual los jueves. También trataré, en los momentos en que esté un poco lúcida, de seguir gestionando las redes sociales (o, mejor, cuando no esté lúcida, que puede resultar mucho más divertido). Del NaNoWriMo, mejor ni hablamos. Lo voy a intentar, claro, en la medida en que me lo permita mi salud, porque soy una jodida kamikaze. Las entradas sobre consejos para autores de novela romántica quedan temporalmente aparcadas. Pero es que, quizá por primera vez en mi vida, me he dado cuenta de que trabajar es importante, trabajar en lo que te gusta es un lujo, pero de poco sirve nada de ello si no sabes parar cuando la salud te recuerda que no eres inmortal.

Un abrazo a todos.

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