jueves, 17 de septiembre de 2015

¡Novedad! Nuevo relato new adult, a la venta el 12 de octubre

Nuevo relato a la venta


El new adult ha llegado para quedarse. No sé si al mundo de la novela romántica, pero, definitivamente, sí a mi vida. Hace poco más de un mes, publiqué mi primer relato new adult, Parker y Amy: el pasado presente. No os voy a engañar, cuando empecé a escribirlo, era poco más que un experimento. Siempre he escrito novela romántica contemporánea. Mi primera novela, Pecado, penitencia y expiación, incluso se acercó peligrosamente al género sentimental. Tengo un par de borradores escritos de novelas contemporáneas. Novelas largas, de una extensión similar a Pecado, penitencia y expiación. Entonces, ¿cómo he acabado escribiendo relatos new adult? Hay muchas posibles respuestas, pero supongo que la que eclipsa a todas las demás es que me apasiona este género.

No conozco a ningún lector asiduo de romántica que no tenga una opinión clara sobre el new adult. Vamos... que o lo amas o lo odias. Yo nunca he tenido demasiados prejuicios como lectora. O ninguno, mejor dicho. Leo auténticas mierdas obras de no demasiada calidad sin ningún rubor, simplemente porque me divierten. Leí la heptalogía de Harry Potter a los treinta y tres y puedo afirmar sin vergüenza que me enganché como una auténtica fan loca (dato: me leí los siete libros en diecinueve días y me fui a Londres al acabar). Muchas lectoras de mi edad (ahí, en ese jodido medio camino entre los treinta y los cuarenta) me dicen que no se sienten identificadas con historias cuyos protagonistas rara vez rebasan los veinticinco. El argumento es impecable, y no seré yo quien lo rebata. A mí me pasa lo contrario. Me encantan esas historias de amor en la época del instituto o la universidad, precisamente porque... ¿no era esa la edad en la que nos enamorábamos con más locura? Las relaciones pausadas, maduras y cuerdas son maravillosas y, sobre todo, necesarias. El amor reposado de la treintena. Pero, ¡aaay!, la locura de amor... Esa que solo puedes sentir cuando la vida no te ha atropellado con rutinas domésticas, laborales o familiares. La locura de recorrerte medio país porque aún crees en las relaciones a distancia; la de llorar cuando se acaba el verano y, con él, ese amor que creías eterno; la de rebelarte contra todo porque, qué coño, eres joven y es tu puta obligación.

¿Es o no new adult?
¿Es o no new adult? Un gráfico satírico sobre los tópicos del género.
(Ojalá pudiera negar que es bastante acertado)
Hay algunas características del new adult que no acaban de convencerme. Demasiados protagonistas machistas, posesivos y medio desequilibrados, como una suerte de Greys postadolescentes. Y alguna protagonista sosita, también. Como esto está ocurriendo en todos los subgéneros de la romántica, prefiero pasarlo por alto (hasta el día en que se me cruce el cable y escriba un post de esos incendiarios). En cambio, hay muchos factores que hacen que el new adult me encante. La que más, sin duda, echar un vistazo a esa etapa de formación que supone la adolescencia y primera juventud. Los años en que te conviertes en lo que vas a ser el resto de tu vida. Llevo muchos años trabajando con adolescentes y sé de lo que hablo. He oído como un millón de veces la frase Pero, ¿cómo los puedes soportar?. Y la respuesta es muy fácil... ¡Porque los adoro! Y lo hago porque no me he olvidado de mi adolescencia. Porque me acuerdo de lo que es preferir irte con tus amigos al parque que estudiar un examen de Filosofía, porque me acuerdo de lo que es creer que tus padres son unos enviados de los extraterrestres para joderte la vida y porque me acuerdo de lo que es tener esas dudas filosóficas vitales que, veinte años después, ya no tienes tiempo de plantearte. Y si esto me pasaba a mí, que era una empollona de manual, con los mejores padres que un adolescente pueda soñar y las ideas casi más claras que hoy en día, no me quiero imaginar lo que debe de ser esta etapa para el adolescente tipo. Así que, independientemente de la historia de amor, reivindico el new adult como mi nuevo subgénero favorito. Soy muy vaga para hacer reseñas, pero sí hay un par de novelas que me han encantado dentro de la literatura new adult. Una romántica, El amor es todo menos sencillo, de Tammara Webber, y una que no lo es, pero que es tan bonita que la recomendaré siempre: Buscando a Alaska, de John Green (el autor de Bajo la misma estrella, libro y película con la que ya todos hemos muerto de deshidratación lacrimal).

¿Y a qué viene todo esto que os acabo de contar sobre el new adult? ¡A que tengo novedades editoriales! Cuando publiqué Parker y Amy: el pasado presente, pensaba dejar ahí el tema y retomar mis proyectos de contemporánea e, incluso, un esbozo de romántica histórica que lleva tiempo rondándome la cabeza. Pero me quedó un no-sé-qué dentro. Como que la historia me pedía más. Y Parker. Y Amy. Y los personajes secundarios. Así que, cuando dejaron de ser personajes ficticios los que me lo pedían, y empecé a leer las valoraciones en Amazon, algunas reseñas (como la que os dejo aquí abajo), los comentarios en mis redes sociales... y los lectores coincidían en que la historia los había dejado con ganas de más, me decidí. Y Parker y Amy: el pasado presente se convirtió, así, en el primer relato de la serie de los Hermanos Sullivan. En los próximos meses, os presentaré a Travis, a Mark y a Preston. Y a Emily, a Lisa y a alguna otra chica más. De entrada, el próximo 12 de octubre, podréis leer Travis y Emily: el pasado imperfecto.

Reseña de Parker y Amy: el pasado presente en el blog Hadas de la Lectura

Para concluir este post, os dejo por aquí la portada. Pronto podréis ver también la sinopsis y reservarlo en preventa en Amazon (en eBook o papel). Ahora que muchos estáis empezando el curso universitario, os invito a conocer a los hermanos Sullivan y sus aventuras en Columbia. Recordad que en la sección Mis Libros de esta web, encontraréis siempre la información más actualizada sobre mis obras.

Portada de "Travis y Emily: el pasado presente"
Portada de Travis y Emily: el pasado presente
¡Hasta el jueves!

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