jueves, 13 de agosto de 2015

10 lugares en los que enamorarse de París (1/2)

novela romántica enamorarse parís

Que París es la ciudad del amor es tal topicazo que me da hasta un poco de pudor escribirlo. De hecho, ni siquiera creo demasiado en la afirmación. Para cada persona, la ciudad del amor será aquella en la que lo haya encontrado, buscado, disfrutado o hecho (el amor, se entiende). Pero es indudable que, en el imaginario colectivo, y especialmente en el de las lectoras / escritoras de novela romántica contemporánea, París tiene un lugar especial. 

En mi primera aventura literaria, Pecado, penitencia y expiación, París se impuso como escenario. No fue decisión mía. París la tomó por sí mismo y expropió un lugar de excepción. El que se merece. Es discutible si, en esta novela, París es la ciudad del amor o la del horror, pero este debate quedará para cuando ya todo el mundo la haya leído, y no haya riesgo de spoilers

¿Habéis captado la indirecta? Espero que sí: Compra aquí Pecado, penitencia y expiación.

Bien. Una vez hecha la sutil promoción, vamos con mi visión de París, por si alguna tenéis próximamente la ENORME fortuna de visitar la ciudad. Inauguro así esta nueva sección del blog, la de los escenarios de novela romántica. ¿En qué va a consistir esta nueva sección? O, mejor dicho, ¿en qué no va a consistir? Muy sencillo: no voy a explicar un porrón de datos históricos, no voy a hacer copia-pega de reseñas, no voy a dar datos de horarios y precios de entradas de sitios turísticos archiconocidos, no voy a crear un itinerario de viaje de esos de "París en dos días". Todos sabemos usar Google, y hay miles de páginas que ofrecen todo esto. Yo, aún a riesgo de que no os importe lo más mínimo, quiero hablar de esos lugares que hicieron que me enamorara de París. Los lugares en los que la ciudad se agarró a un trozo de mí y ya no lo soltó nunca más. Es cierto que París está tan turisteado que es casi imposible encontrar ya lugares desconocidos, y probablemente cualquier lector conozca, al menos de oídas, los que yo menciono. Pero no por ello dejan de ser TAN especiales que merecen que les dedique un rato de mi tiempo. Vamos allá:

1. Canal Saint-Martin: me encantaría haber descubierto este lugar antes de que su existencia se hiciese celebérrima gracias a Amélie. Como esta película me pareció un coñazo acojonante pelín aburrida (sí, odiadme, amelievers), no llegué hasta el Canal Saint-Martin como parte del fenómeno fan que lo invade. Y casi mejor. Porque en medio de un asfixiante mediodía parisino, la brisa del canal y el encanto de su entorno, me enamoró (un poco más, si eso es posible) de París. Los edificios de colores, las terrazas de los cafés, las tiendas con encanto... Aunque tiene algo de tiempo, este artículo de Mercedes Cebrián para El País es una de las mejores definiciones de la zona que he encontrado: Donde París se relaja.

Estuve en el Canal Saint Martin por última vez en el 2012, con el artista anteriormente conocido como mi marido. Regresando de recorrer su entorno, caímos agotados en sendos asientos del metro. Al lado de mi ex, se sentó una niña de no más de cuatro años, junto a su madre, que portaba un ramo de flores amarillas. La niña se pasó todo el trayecto en metro, que no fue corto, mirándolo como si se tratase de una aparición mariana (al artista anteriormente conocido como mi marido, no al ramo de flores). Cuando llegó a su parada, sin mediar palabra, cogió una flor del ramo que llevaba su madre, se acercó a él y le dijo «Bonsoir, mon copain». Ahora a ver quién es el listo que me dice que esta anécdota puede ocurrir en un lugar que no sea París. De hecho, sé que, en algún momento, la reciclaré para una novela romántica.

Para rebajar el nivel de azúcar que he subido con esta anécdota, una advertencia para neovisitantes a París: si nos ponemos horteras y consideramos que París es nuestro gran amor, su sistema de metro sería algo así como nuestra suegra. Así de pesadilla, sí. 

escenario novela romántica 1 canal saint martin parís

2. Tour Montparnasse: en algún lugar escuché una vez que las vistas más bonitas de todo París son las que ofrece la Tour Montparnasse, no por el hecho de ser la segunda construcción más alta del centro de la ciudad (tras la torre Eiffel, obviamente), sino porque desde ella no se ve la propia torre Montparnasse. De hecho, este comentario lo plagia Carmen en el comienzo de la segunda parte de Pecado, penitencia y expiación, en una de mis escenas favoritas de toda la novela.

Lo dicho, la torre es espantosa y probablemente no se merezca el lugar que ocupa en lo alto del Barrio Latino, pero los 15 € de la entrada pagan de sobra las increíbles vistas desde su planta 56.

escenario novela romántica 2 tour montparnasse parís
Estado de empanamiento supino que me
produjeron las vistas desde la torre Montparnasse

3. El Jardín de Luxemburgo: aunque me declaro una fan absoluta de la rive droite, la rive gauche tiene algo que le confiere un cierto encanto a todo lo que toca. Porque pasar una mañana tirado sobre el césped de las Tullerías o del Trocadero cuando el calor empieza a arreciar en París es fantástico (en dos de mis visitas a París, me comí una ola de calor; en una de ellas, de hecho, la más grave de Francia en tropecientos años; creedme, conozco todos los trucos para intentar estar fresquito). Pero, en el Jardín de Luxemburgo, todo es MÁS. Sus fuentes con patitos, sus veleros teledirigidos, los grupos de parisinos comiendo queso y bebiendo vino sobre un mantel de cuadros... Esto último puede parecer literatura romántica en estado puro, pero de verdad de la buena que lo han visto mis ojitos. Un día asfixiante (¿he hablado ya de olas de calor parisinas?), con los pies sangrando de ampollas, amorrada a una botella de agua de litro y con unos pelos de esos de los que solo eres consciente cuando al volver a casa ves las fotos, presencié una escena de ese tipo (¡incluso sacaron copas de cristal de una cesta, por Dios santo!) y me di cuenta de cuán generosos son los parisinos dejándonos afearles la ciudad.

escenario novela romántica 3 jardín de luxemburgo parís
Fotos de patos, un clásico de cualquier viaje.

4. La Île de Saint-Louis: si no conociera París y leyera en alguna novela romántica que es posible encontrar un lugar en el que reina la paz más absoluta en medio de París, en un triángulo formado por Saint-Gervais, el comienzo del Barrio Latino y la catedral de Notre-Dame, lo atribuiría a una licencia literaria. Pero ese lugar existe y, pese a que cada día recibe más visitas de turistas, es el puto paraíso. Supongo que es la ausencia de tráfico, el hecho de que no haya ningún transporte público en los alrededores o los helados de Berthillon. O simplemente París, no lo sé.

En mi primera visita a la ciudad, pasé un buen rato sentada en un muro de cemento a la orilla del Sena en esta isla. En primer plano, tenía delante la catedral de Notre-Dame y, al fondo, se divisaba la torre Eiffel. Eché un vistazo a las casas que tenía a mi espalda y no pude evitar preguntarme si sus habitantes serían conscientes de que su primera visión de cada mañana era, posiblemente, el lugar más bello del mundo. Años después, cuando surgió mi novela Pecado, penitencia y expiación, caí en la inevitable tentación de poner a un personaje (no es que me esté haciendo la misteriosa, es que sigo en la campaña anti spoilers) a vivir en un ruinoso apartamento en esta parte de la ciudad. A veces, sí es cierto eso que dicen de que los escritores hacemos pasar a nuestros personajes por vivencias que desearíamos para nosotros.

Un dato que probablemente ya todos conozcáis: el puente que une las dos islas del Sena, Saint-Louis y la Cité es el lugar elegido por los horteras de mierda fans de la novela de Federico Moccia para poner los famosos candados. Por suerte, durante este año, los candados han sido retirados.

escenarios novela romántica 4 ile saint louis parís
Esta es la vista de la que hablo. Recemos, en cualquier caso,
para que nunca me tenga que ganar la vida con la fotografía.

5. Shakespeare and Co: este lugar ya no tiene nada de misterioso, ya ha salido en un millón de programas de televisión de estos en los que la vida de los emigrantes españoles es happy flower y ya, más o menos, todo el mundo lo ha visitado en alguna ocasión. Pero eso no impide que sea el lugar más maravilloso del mundo. Con diferencia.

Como escritora, y ya mucho antes como lectora, siempre he tenido una fascinación especial por bibliotecas y librerías. Y, aunque la librería más bonita en la que he estado en mi vida es la de Lello e Irmão, en Oporto (friki de Harry Potter que es una, oiga), Shakespeare and Co. tiene, y tendrá siempre, un encanto especial. ¡Sobre todo la planta de arriba! Cada vez que le he comentado a alguien lo maravilloso que es este lugar y no me ha respondido con gritos de júbilo, le he hecho la pregunta «¿Pero tú has subido a la primera planta?». Y suelen decirme que no. Pues lo que se han perdido. No sé cuánto hay de leyenda y cuánto de realidad en que los sillones (o, mejor dicho, colchones) ubicados en la planta superior dan cobijo a escritores sin techo a cambio de unas horas de trabajo en la tienda. De hecho, ahora que lo he escrito, huele a leyenda urbana desde aquí. Pero yo soy muy de querer creerme las leyendas urbanas, así que esta no va a ser menos.

Resumiendo, que me juntas libros y París y podría estar hablando seis horas: si te gusta la literatura, tienes que ir a Shakespeare and Co. Si, como a mí, te flipa la generación beat, tienes que convertirla en tu lugar favorito del mundo. 

Si queréis un poco más de info sobre este mito parisino, este artículo de Vanity Fair es de lo mejor que he leído.

escenarios novela romántica 5 shakespeare and company parís
La menda lerenda en Shakespeare and Co, con la mayor cara de
felicidad conocida en un ser humano no drogado
Hasta aquí mi París favorito por hoy. El que me gustaría que fuera el protagonista de mi novela romántica (literaria o real) una y mil veces. El que os recomiendo con fervor.

Los otros cinco lugares seleccionados (y que serán un poco menos emocionales y un poco más mundanos), la semana que viene en estas mismas páginas.


Puedes leer la segunda parte de esta entrada pinchando aquí:

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